La Guía Metodológica para la Incorporación de la Perspectiva de Género en Seguridad y Salud en el Trabajo del Instituto de Seguridad Laboral es una herramienta institucional orientada a aterrizar, de manera práctica y progresiva, la incorporación del enfoque de género en la gestión cotidiana del Seguro de la Ley 16.744.
Este documento surge a partir del diagnóstico institucional desarrollado en 2024 en el marco del PMG de Género, que permitió identificar registros, prácticas y áreas prioritarias donde era necesario traducir el enfoque conceptual en orientaciones operativas aplicables a la cobertura preventiva, médica y económica, la atención usuaria, los sistemas de información, los estudios y la formación de competencias.
Su propósito es orientar al funcionariado del ISL, a prestadores en convenio y a equipos colaboradores, entregando criterios claros, recomendaciones y lineamientos que faciliten decisiones más pertinentes, inclusivas y equitativas en todas las etapas del seguro, reconociendo que mujeres, hombres y diversidades sexogenéricas no enfrentan los mismos riesgos ni acceden de igual manera a la información, la prevención y los derechos que otorga la cobertura.
La guía tiene un carácter orientador y no impositivo: no reemplaza normativas ni genera nuevas obligaciones, sino que complementa los instrumentos institucionales existentes, promoviendo una implementación gradual que facilite la sensibilización y la aplicación concreta del enfoque en la práctica diaria.
Su implementación se vincula directamente con el fortalecimiento de las capacidades internas del Instituto, promoviendo la inducción y formación continua del funcionariado, la coherencia entre los estándares exigidos a centros médicos y los aplicados internamente, y el uso de metodologías interdisciplinarias y análisis interseccionales que permitan comprender cómo el género influye en la exposición a riesgos y en el desarrollo de enfermedades ocupacionales.
La guía enfatiza que incorporar la perspectiva de género no añade carga administrativa, sino que amplía la mirada institucional para detectar desigualdades, prevenir discriminaciones y mejorar la calidad del servicio entregado a una población trabajadora diversa. Su valor, por tanto, depende de su uso cotidiano, de la retroalimentación de los equipos y de su actualización permanente frente a nuevos aprendizajes y cambios normativos.