Influenza A (H3N2): prevención del riesgo biológico en el trabajo

La Influenza A (H3N2) es un virus respiratorio altamente transmisible que puede afectar la salud de las personas trabajadoras y generar brotes en los lugares de trabajo. Su circulación es mayoritariamente estacional y su impacto puede traducirse en ausentismo laboral, disminución del bienestar y afectación de la continuidad operacional.

Por ello, es fundamental conocer sus riesgos y aplicar medidas preventivas oportunas para proteger la salud y la seguridad en el trabajo.

¿Qué es la Influenza A (H3N2)?

La Influenza A (H3N2) es un virus respiratorio que se transmite principalmente por gotículas respiratorias expulsadas al hablar, toser o estornudar, así como por contacto con superficies contaminadas seguido del contacto con mucosas.

En el ámbito laboral, su propagación se ve favorecida en espacios cerrados, con alta densidad de personas o en labores que implican atención directa de público o usuarios.

Síntomas frecuentes

Los principales síntomas de la Influenza A (H3N2) son:

  • Fiebre entre 38° y 40°.

  • Dolor muscular intenso, especialmente en espalda, piernas y brazos.

  • Dolor de cabeza intenso.

  • Escalofríos.

  • Sensación de debilidad general.

Ante la presencia de estos síntomas, se recomienda evitar la asistencia presencial al trabajo y buscar orientación sanitaria.

¿Por qué es un riesgo en los entornos laborales?

Desde la perspectiva de la prevención de riesgos laborales, la Influenza A (H3N2) se considera un riesgo biológico en los lugares de trabajo, debido a:

  • La exposición por contacto estrecho y prolongado entre personas.

  • La mayor probabilidad de contagio en espacios cerrados con ventilación deficiente o alta ocupación.

  • El riesgo elevado en labores de atención usuaria directa.

  • La posible propagación interna del virus en ausencia de protocolos claros frente a sintomatología respiratoria.

Medidas preventivas en el lugar de trabajo

Las medidas preventivas deben estructurarse según la jerarquía de control, privilegiando acciones organizacionales y colectivas por sobre las individuales.

  • Incorporar el riesgo biológico por virus respiratorios en la Matriz de Identificación de Peligros y Evaluación de Riesgos (MIPER).

  • Establecer y difundir protocolos internos para la detección y manejo de personas con síntomas respiratorios.

  • Promover políticas de flexibilidad laboral, teletrabajo o readecuación de funciones cuando sea posible.

  • Evitar reuniones presenciales innecesarias durante periodos de alta circulación viral.

  • Facilitar y promover activamente la vacunación contra la influenza, en coordinación con la autoridad sanitaria.

  • Asegurar ventilación adecuada en oficinas, salas de reuniones, comedores y áreas comunes.

  • Implementar mantención periódica de sistemas de ventilación mecánica.

  • Reforzar la limpieza y desinfección de superficies de alto contacto, como manillas, escritorios y equipos compartidos.

  • Disponer de alcohol gel, jabón y elementos para el lavado frecuente de manos.

  • Señalizar medidas preventivas y etiqueta respiratoria en lugares visibles.

  • Definir aforos seguros en espacios comunes cuando corresponda.

  • Promover el aislamiento oportuno y el uso preventivo de mascarilla en personas con síntomas respiratorios.

  • Uso de mascarilla en caso de sintomatología respiratoria, brotes internos o labores de atención directa de público.

  • Capacitación sobre el uso correcto y disposición segura de los elementos de protección personal.

Orientación sanitaria

Ante la presencia de síntomas respiratorios, se recomienda contactar a:

Este servicio que cuenta con atención las 24 horas del día, entrega orientación sanitaria confiable, ayuda a evaluar la necesidad de atención médica y contribuye a evitar desplazamientos innecesarios, reduciendo la exposición en los lugares de trabajo.