Cada 12 de junio, el Día Mundial contra el Trabajo Infantil nos recuerda una responsabilidad que no admite indiferencia. Cuando un niño o una niña realiza labores que no corresponden a su edad o que ponen en riesgo su salud, su educación o su desarrollo integral, se abre una brecha difícil de cerrar: con menos tiempo para aprender, menos espacio para jugar, mayor exposición a daños físicos, emocionales y sociales, y menos oportunidades para construir un proyecto de vida propio.
En Chile, los resultados de la Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes, EANNA 2023, entregan una señal de alerta. A nivel nacional, la tasa de trabajo infantil alcanza un 15,5%, con las mayores cifras en el tramo de 9 a 14 años, donde llega a un 20,1%. Además, el 62,1% de los niños, niñas y adolescentes en situación de trabajo infantil pertenece al 40% de hogares de menores ingresos. Estas cifras exponen que el trabajo infantil no puede entenderse de manera aislada, está profundamente vinculado a la desigualdad, la vulnerabilidad económica, la falta de redes de apoyo y las condiciones de vida de las familias.
Desde el Instituto de Seguridad Laboral (ISL) sabemos que prevenir es una forma concreta de proteger. Nuestro trabajo en Seguridad y Salud en el Trabajo nos muestra que ninguna labor debe realizarse sin condiciones seguras, información clara y respeto por los derechos de las personas. Por eso, cuando se trata de niños y niñas o adolescentes, la exigencia debe ser aún mayor: no pueden estar expuestos a actividades que pongan en riesgo su salud, su educación, su integridad o su desarrollo.
Esta tarea no es de ahora, hace tiempo formamos parte de la Comisión Asesora Ministerial para la Erradicación del Trabajo Infantil y Protección de Adolescentes que Trabajan, CETI, instancia cuya historia comienza en 1996 y que es coordinada por el Departamento de Derechos Fundamentales del Ministerio del Trabajo y Previsión Social. La CETI reúne a representantes de organismos del Estado, ministerios, subsecretarías, servicios públicos, policías y organizaciones de la sociedad civil, con el objetivo de diseñar y ejecutar políticas públicas orientadas a la erradicación sostenida del trabajo infantil y a la protección de adolescentes que trabajan.
Esta labor también tiene una expresión territorial a través de los Comités Regionales para la Erradicación del Trabajo Infantil y la Protección del Adolescente que Trabaja, CRETI. Su existencia es relevante porque el trabajo infantil no se expresa de la misma manera en todos los territorios. Las condiciones productivas, sociales, culturales y económicas de cada región obligan a construir respuestas cercanas, coordinadas y pertinentes.
Desde el ISL, ser parte de este esfuerzo intersectorial significa aportar una mirada preventiva, técnica y pública, porque erradicar el trabajo infantil no es solo cumplir una meta internacional, es cuidar hoy las vidas que construirán el país de mañana.
Subdepartamento de Vinculación con el Medio
Departamento de Clientes y Entorno
Fuentes:
Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes, EANNA 2023, Ministerio de Desarrollo Social y Familia.
https://www.noaltrabajoinfantil.cl/